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13 Feb 2026 · Relatos

El siguiente texto es una versión propia de “PARA HUIR”, de Manuel Vicent (El País, 29 de mayo de 1994).

Me gusta el fresco de las mañanas de primavera, el olor a café recién hecho y ser el primero en abrir el periódico. Me gustan los huevos con chistorra, las conversaciones sobre la existencia de Dios y el sol de una tarde de domingo en invierno, justo después de la siesta y antes de la merienda. Me gusta Miguel Delibes en verano y Tolkien en otoño, la llanura de Castilla desde el vagón de un tren cuando vuelvo a casa y Antonio Machado cuando me voy. Me gusta el vino tinto los sábados por la noche y el vermú los domingos; me gusta cocinar para muchos y los amigos que se quedan a comer y se levantan después de cenar, los juegos de mesa y que me cuenten historias, da igual que sean mentira.

Me gustan los abrazos con palmada en la espalda, los “siéntate y me cuentas” y los “solo llamaba para charlar”. Me gustan los campos dorados en agosto y los prados verdes de mayo, me gusta el sonido del arroyo en la montaña, el Lacrimosa del Réquiem de Mozart en cuaresma y el Mesías de Haendel en adviento. Me gustan los textos evocadores, el barroco en el arte, la claridad de los amaneceres de verano y el quejío de Camarón. Me gusta escribir a mano, pisar la nieve el primero y el olor a libro nuevo. Me gusta la misa en latín, la textura de las camisas recién planchadas, los calcetines finos y largos y los zapatos blandos y el colchón duro. Me gusta el sonido de la cucharilla rompiendo la crema catalana, comer las migas de pan que quedan en el mantel al partir el pan y los barquitos en la sopa.

Me gusta andar descalzo, la sopa muy caliente y que el arroz se pegue en la paella del sábado. Me gusta ver bailar a las parejas mayores, que me des la mano al pasear y el olor de la tormenta en verano. Me gustan los caminos de tierra, la tapa dura en los libros y los márgenes anchos, las casas con chimenea y los viajes por carretera comarcal. Me gusta dormir tapado, no poner despertador, el olor a pan recién hecho y los nocturnos de Chopin en verano. Me gusta la lluvia en la ventana, el rugir de la tormenta y la inmensidad del cielo estrellado en verano. Me gusta leer despacio, reír a carcajadas y querer a borbotones.