Lo que somos

27 Jul 2026 · Relatos

Somos un ser pequeño e insignificante en medio de una enormidad fría, oscura e inhóspita que hemos denominado universo. Le hemos puesto nombre como si fuésemos capaces de gobernarlo, o siquiera de entenderlo. Porque aunque seamos insignificantes (por tamaño y por duración) tenemos un ego que nos sobrepasa con creces.

Somos un animal; esto se nota especialmente en algunos, racional; esto ya no se nota tanto en todos. Eso significa que tenemos la capacidad de pensar, la potencia, diría Aristóteles, porque no siempre la actualizamos y pensamos; creo, de forma pesimista, que cada vez pensamos menos.

Somos un ser que tiene un lenguaje, aunque a veces lo maltratemos, y mucho. Y esta es la diferencia más importante, lo que nos hace únicos: podemos hablar y comunicarnos no solo sobre hechos presentes (eso también lo hace un chimpancé cuando comunica a gritos un peligro inminente al resto), sino que podemos usar el lenguaje para comunicar cosas que no existen o que quizás nunca lo hagan; podemos evocar, crear belleza, expresar cosas intangibles y trascendentales. ¿Te has planteado alguna vez lo importante que es esto? No tenemos ningún órgano específico (o diferenciador) para el habla tal como la conocemos, y aun así hablamos, empleamos órganos que otros animales también tienen y no hablan. ¿Hablamos porque pensamos o el mismo pensamiento es habla? Abro melón.

Somos un ser narrativo, que cuenta y habla su historia, y la de los demás. Porque cuando interactuamos en sociedad, contamos nuestras historias vitales y escuchamos las de los demás. De hecho, deberíamos escuchar el doble de lo que hablamos, de ahí que tengamos dos orejas y solo una boca; pese a que muchos sean incapaces de escuchar. Nuestros recuerdos, nuestros sueños, todo está en forma de narración, de historia; toda la realidad la construimos en forma de relato, algunos mejores y otros peores.

¿A qué viene todo esto, Josete? Pues muy sencillo, hace no mucho esta red social que uso (simplemente porque me permite escribir sin tener que pagarme un nombre de dominio, soy un tieso del libro) ha implementado un detector de Inteligencia Artificial en los textos. Y me parece maravilloso, pura fantasía. No te haces una idea de las suscripciones que he mandado al carajo en cuanto he podido confirmar que usaban IA para sus textos, por una sencilla razón: si quiero leer algo que haya creado un modelo estadístico muy afinado, ya le pido yo a cualquier IA que lo haga, sin necesidad de entrar aquí. Creo que cuando dejamos que una IA hable por nosotros estamos delegando una parte fundamental de nuestro ser; es terrorífico pensarlo. Aterrador. Además, que se nota a simple vista, el texto no tiene la calidez humana, tiene la fría perfección de una máquina.

Somos un ser que siente, que se emociona, que vive las historias que recibe a través del lenguaje; somos un conjunto de risas repartidas a lo largo del tiempo, de algunas lágrimas y de muchos abrazos. Somos un espíritu encerrado en una masa biológica que escapa de su cárcel corpórea cuando estallamos a carcajadas, cuando nos besamos o cuando sentimos el tacto cálido de alguien que nos quiere, cuando lloramos de alegría o de pena; cuando suspiramos desesperanzados y cuando contenemos el aliento por la emoción. Somos nuestras historias, las de los que nos han precedido y las que contarán los que vienen. No deleguemos la narrativa. La IA está muy bien para otras cosas, pero no toquemos el lenguaje. Usad la IA para hacer memes, que eso demuestra ingenio.

Como posdata, te voy a recomendar un libro y una saga. El libro es “El valor de la atención” de Johann Hari; una explicación muy minuciosa sobre cómo las nuevas tecnologías han secuestrado nuestra capacidad de prestar atención y de concentrarnos. Para darle una vuelta… Y para partirte la caja te recomiendo la saga: “Carl el mazmorrero” de Matt Dinniman; no sé cómo podré aguantar hasta octubre que publicarán el siguiente en español (leerlo en inglés es un reto, necesitas tener mucho “mal lenguaje” para captar todo). La saga va sobre un apocalipsis alienígena, un tío en calzoncillos y la gata de su ex… No te diré más, pero tal genialidad de historia nunca podrá hacerla una IA, porque para una IA no tendría sentido, no sería correcta, no sería probable dentro de su acotado campo semántico. F*** you IA!!!

Adeptus Mechanicus, Warhammer 40K. La IA en el juego es la “Inteligencia Abominable”, quizás hayan acertado. Sería la pera que el detector de IA ahora diga que todo este texto es IA, de ser así, tendría un problema. Significaría que escribo como una de ellas y eso sería como ser menos humano, como si me estuviese desintegrando…