Tiempo de veleros
Hoy escribiré algo raro, espero que me perdones. Pero la temática no es para menos. Quería hablar del paso del tiempo, no sé tú, pero a mí me gustaría terminar mis días con la sensación de haber empleado el tiempo bien. Gastándome en aquello, en lo que he creído. Y por eso le doy bastantes vueltas al empleo del tiempo.
¿Qué es el tiempo? ¿Existe como tal el tiempo? ¿No crees que nos lo hemos inventado? Pensar estas cosas puede causar mareos. Son preguntas que atacan directamente al sistema de referencia, a los ejes sobre los que nos movemos.
Marco, Heráclito, Lorca y Camarón
El tiempo es un río y una corriente impetuosa de acontecimientos. Apenas se deja ver cada cosa, es arrastrada; se presenta otra, y esta también va a ser arrastrada.
Meditaciones, 43. Marco Aurelio
Marco Aurelio, con ecos de aquel río de Heráclito que reflejaba el eterno cambio (seguro que te suena aquello de que no te puedes bañar dos veces en el mismo río…) presenta el tiempo como una sucesión de acontecimientos, como una corriente.
Marco Aurelio es un estoico, y como tal contempla el tiempo en parte como un espectador que no puede cambiarlo. Se trata de saber aceptar y seguir con la corriente, tratando de no despellejarse en alguna roca a medida que nos arrastra el agua. Sin duda, Heráclito y Marco Aurelio dan dos claves sobre el tiempo: cambio constante y constante fluir.
Tienen que pasar siglos, para que Federico García Lorca complete la foto. Y lo hace a través de la poesía. Porque no hay cosa más bella, evocadora y llena de significado que la poseía. Cito, de “Así que pasen cinco años”:
ARLEQUÍN: El Sueño va sobre el Tiempo
flotando como un velero.
Nadie puede abrir semillas
en el corazón del Sueño.
(Se pone una careta de alegrísima expresión.)
¡Ay, cómo canta el alba! ¡Cómo canta!
¡Qué témpanos de hielo azul levanta!
(Se quita la careta.)
El Tiempo va sobre el Sueño
hundido hasta los cabellos.
Ayer y mañana comen
oscuras flores de duelo.
Efectivamente, también te sonará esto de “La leyenda del tiempo” cantada por Camarón de la Isla.
El tema es que Lorca aúna la concepción del tiempo como un fluir de agua, pero añade el velero del sueño. Al menos a mí me parece magistral esta figura. Nuestros sueños están por encima del tiempo. Y luego Lorca le da la vuelta, el tiempo va sobre el sueño hundido hasta los cabellos, no hay tiempo fuera de nuestros sueños. El tiempo solo es en cuanto que existimos aquí, y nuestra existencia es algo bastante parecido a un sueño, si no hay sueño no hay tiempo.
Otra vuelta de tuerca, hablando de sueños y poesía y barcos o veleros, es inevitable terminar en “La vida es sueño” de Calderón de la Barca:
¿Qué es la vida? Un frenesí. ¿Qué es la vida? Una ilusión, una sombra, una ficción, y el mayor bien es pequeño; que toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son. Calderón de la Barca
Un intento de concluir algo
Por cerrar esto de alguna forma, te diría que tenemos más control sobre el tiempo de lo que a veces pensamos. Nuestros sueños, nuestro sentido en la vida, es lo que verdaderamente hace que el tiempo sea relevante o que tenga sentido. El timón del velero lo tenemos nosotros, el tiempo solo es el agua, cada uno verá si quiere dejar que el viento le arrastre a cualquier parte o decide poner un rumbo.
Para el que no sabe a qué puerto se dirige, no hay ningún viento favorable. Lucio Anneo Séneca
No perdamos de vista que no se trata de que el tiempo no pase, se trata de que lo que pase durante el tiempo cuente, y eso está bajo nuestro control.
Posiblemente, discrepes de algo, de parte o te parezca todo razonable; en cualquier caso me gustaría leerte en los comentarios. ¡Y si te ha gustado y nos quieres apoyar comparte!
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