Perder el tiempo

29 Jan 2026 · Filosofia

Algunos momentos nos los arrebatan, otros nos los sustraen, otros se disipan

—Séneca


Séneca y Marco Aurelio son dos fuentes a las que suelo acudir estacionalmente (guiado en ocasiones por el estado de ánimo), no soy un fijo del tan de moda estoicismo, pero admiro y comparto parte de la filosofía práctica que predica y de la ascesis que tiene asociada. Tengo notas y subrayados en Cartas a Lucilio que cada vez que vuelvo sobre él me aportan nuevas luces, y en esta ocasión me quería detener en la reflexión sobre el tiempo, aprovechando que ya estamos terminando el primer mes del año, y casi seguro, tú igual que yo, tengas la sensación de que ya ha pasado un mes y has desperdiciado gran parte del tiempo. ¿Es así?

Identifica Séneca tres fisuras por las que se nos derrama el tiempo, me gusta especialmente esa de la “sustracción” de tiempo en cuanto al ámbito laboral; en muchas ocasiones uno puede llegar a su trabajo con buenas intenciones, con ganas de sacar adelante la tarea y de hacerlo bien, con dedicación; pero se encuentra con los terribles obstáculos de la burocracia, algunos sin sentidos, reuniones, cargantes de todo tipo… Verdaderos sumideros de tiempo. Y es doblemente penoso en este aspecto por lo siguiente: el tiempo en cómputo general que le dedico a la actividad profesional es parte del tiempo total de vida que sacrifico (sin quitarle valor al hecho de trabajar que lo considero fundamental), quizás para dejar de hacer otras cosas como estar con mi familia, leer, estudiar, entrenar… Entonces, dado que es tiempo valiosísimo por lo costoso, es doblemente doloroso que nos lo hagan perder. Creo que lo peor que puede pasar es que te hagan perder el tiempo en el trabajo, los habrá que se contenten con ser pagados por perder el tiempo; pero en el caso de alguien que se tome en serio su labor, que consideré el trabajo como una parte de la esencia del ser humano, en la que se realiza de forma trascendental, hacerle perder el tiempo es un crimen, un robo. Y en la sociedad de la estadística, del cumplimiento, de los informes y las reuniones de seguimiento, de los “hay que estar”, de los llegar tarde y el “perdón tenía mucho lío”; perder el tiempo es un básico de cualquier empresa que se precie. Muchas veces no se necesita ni más gente ni más recursos, únicamente es necesario sentar unos cometidos claros y organizar bien los recursos (humanos y materiales) considerando, aun sonando frío, la pérdida de tiempo como una pérdida patrimonial desde el punto de vista de la dirección.


Gran parte de la vida se nos escapa obrando mal, la mayor parte sin hacer nada, la vida entera haciendo otra cosa.

—Séneca.


Pero seamos sinceros, la mayor parte del tiempo lo perdemos nosotros solitos, nos pasamos la vida entera “haciendo otra cosa”. Somos unos profesionales aplazando el vivir para más tarde, que ahora tengo que hacer esto y aquello. Obrando mal, sin hacer nada o haciendo otra cosa. Piénsalo querido lector, examina tus días, Séneca nos viene a apercibir diciendo que cada vez que haces algo que sabes que no debes estás obrando mal, las veces que simplemente te entretienes (por ejemplo, con el teléfono) simplemente no haces nada, y el resto de las ocasiones que no tienes un propósito claro al obrar, simplemente haces otra cosa… ¡Qué no sería propiamente vivir!


Porque nos equivocamos en eso de ver la muerte como algo futuro: gran parte de ella ya ha transcurrido, cualquier momento de tu vida pasada lo tiene la muerte.

—Séneca


Me encanta este giro sobre la perspectiva de la muerte como algo que está a nuestros talones devorando todo lo que vamos dejando atrás, no como algo futuro que nos espera. ¿Cuánto tiempo he vivido plenamente a lo largo de mis años y cuanto tiempo simplemente he dejado que pasase? En cada segundo, en cada minuto, estamos a tiempo de tomar consciencia de que seguimos vivos, de hacer que cada instante cuente, que pese. Todo es cuestión de existir con propósito, con un objetivo o meta, que sea trascendental, en cualquier caso, ¿tienes el tuyo?