El cambio...

13 Feb 2026 · Filosofia

Querido lector, he dividido Memento Natura en dos, este boletín más reflexivo y he creado uno nuevo más literario, en el que escribo relatos, cuentos… Un poco de todo. Te animo a que te apuntes también al segundo (hoy he publicado un nuevo artículo).

Y ahora, te dejo con mis reflexiones sobre el texto de Séneca de su segunda carta.


No vas de acá para allá ni sientes la inquietud de cambiar de sitio. Ese ajetreo es propio del alma enferma: la principal prueba de una mente equilibrada es en mi opinión el ser capaz de pararse y quedarse consigo mismo. —Séneca


Dos lecturas importantes sobre el tema que arriba cita Séneca: el cambio físico, material y tangible, y el quedarse consigo mismo. La sociedad moderna se diferencia de la sociedad de hace unos treinta años en la movilidad; cada vez es menos frecuente encontrar a gente que trabaje durante toda su vida en una misma empresa. Lo normal ahora es una alta rotación de personal en las empresas y que a lo largo de tu trayectoria personal cambies de trabajo varias veces. ¿Será problema de los nuevos modelos empresariales más fríos y menos familiares o, por el contrario, será la población, más disoluta y con menos compromiso?

El segundo punto y más interno es la parte de quedarse con uno mismo; esto a día de hoy requiere de un esfuerzo casi titánico. Rodeados de distracciones, enganchados a la dopamina, es poco frecuente encontrar a gente que tenga capacidad suficiente para dialogar consigo misma, para estar a gusto con su yo interior y razonar. Ser capaz de pararse, ser capaz de desconectar y de detenerse en lo que importa.


Disipa la muchedumbre de libros; de este modo, cuando no puedes leer cuanto tienes, basta con tener cuanto puedas leer. —Séneca


He hablado alguna vez sobre los libros producto y la tiranía de las novedades editoriales, sobre los panfletos que la literatura moderna produce y sobre el poco fondo de la creación literaria en la actualidad. Séneca invita a leer siendo consciente de la calidad de lo que leemos; al fin y al cabo, si cuidamos el alimento que le damos al cuerpo, ¿por qué no atendemos a la calidad del alimento de la mente, que son los libros y los estímulos? Basta con tener cuanto puedas leer y basta leer lo que es bueno, los “consagrados”, dirá Séneca unas líneas más delante de la cita anterior. Se puede leer narrativa contemporánea; es más, se debe, pero con criterio, no por moda, por la influencia de cuentas en redes sociales o por publicidad. Falta crítica literaria seria que pueda orientar a los lectores. Falta criterio sólido para apreciar la literatura. Falta profundidad en la razón contemporánea para alcanzar criterio.


Consigue cada día alguna ayuda contra la pobreza, alguna ayuda contra la muerte, así como contra las otras calamidades. —Séneca.


La lectura puede y debe ser mucho más que mero entretenimiento; la lectura es alimento incluso espiritual. Extraer de los textos razonamientos, argumentos o simples chispas que luego nos impulsen a pensar es una de las actividades más productivas que podemos practicar en nuestros días. Ese ejercicio requiere, en primer lugar, tener entre manos un texto bueno, del que se pueda extraer algo; y, en segundo término, por parte del lector, se necesita una lectura activa, inquieta y que se pregunte.

¿Y tú lees con profundidad, lees como quien lee un mail del trabajo o simplemente no lees más que el título de la serie de turno?

Nos leemos,

Josete