Dacia, Casio y boli Bic

23 Dec 2024 · Filosofia

Hace tiempo, leía a Joan Tubau en uno de sus artículos más famosos:

¿Sabes qué reduce la accidentalidad? Circular siguiendo las normas. Un Dacia Sandero, sin climatizador, cura todas las gilipolleces. La autoestima sufre con un motor de 80 CV pero esa es buena medicina para lidiar con el tramposo ego. Presentarte a la reunión familiar con el coche más triste, señal inequívoca de inteligencia. Tu primo consultor te considera un perdedor. El mismo retrasado que financió un deportivo a 60 meses para conducirlo por carreteras con límite de 120. Salir de la competición por estatus, fijando tus propias reglas. Cómprate un utilitario rumano. No puedes perder si no juegas el juego. Kapital Dacia Sandero El coste de oportunidad es mi modelo mental favorito. Tomar la decisión en función de la mejor alternativa disponible. Yo, que quería un Golf, decidí quedarme con el Dacia Sandero. Metí la diferencia al bitcoin porque me gusta el upside de las criptomonedas. Prefiero una… Read more 5 years ago · Joan Tubau

Sin duda, el tema del ego y de la señalización con las posesiones es amplio y da mucho que hablar. Pero hay una señalización más sibilina, más discreta y que todos tenemos más a mano. Las redes sociales.

Yo no publico

Pero consumo. Igual de malo. Estás envenenado a tu cerebro. No dejas de ver vidas felices, viajes fantásticos y experiencias únicas. En el fondo sabes que todo es mentira y apariencia, pero echas un rato feliz en ese engaño. Acomodado dejando que se sucedan los vídeos que el algoritmo te sirve. Y se pasan las horas, y duermes menos y peor, y no encuentras tiempo para nada…

Hace unas semanas lo tratamos en el blog, es una adicción. Léete el blog si quieres saber más. También escribimos sobre lo bien que se le da a la media de la población el fardar en redes de sus decadentes vacaciones y tristes vidas aquí.

Las tendencias

Las redes sociales crean otro fenómeno funesto: las tendencias. Y esto lo terminan por sufrir también los que no usan redes sociales. Un ejemplo sencillo es que se ponga de moda algún lugar en Instagram. Lo más probable es que de repente ese lugar esté lleno de gente constantemente. Y así hemos pasado de una tendencia virtual a petar un lugar físico y estropearte el pícnic en familia que pensabas hacer porque está lleno de gente haciéndose fotos…

No me afecta

Pues claro que afecta, como a todos. La presión social afecta a todo el mundo. Y la valentía de comprarse un Dacia, escribir con un Bic y mirar la hora en un Casio son ejemplos de que se puede ir contra corriente, pero cuesta. Y dejar el teléfono a un lado, y vivir desconectado es otra parte de lo mismo. Escapar de una corriente social absurda que nos obliga a estar conectados constantemente.

No contestas y no coges el teléfono

Efectivamente, ni lo pienso hacer. Hace cincuenta años no tenían estos problemas. Es más, paradógicamente tenían menos vías de comunicación y eran capaces de construir relaciones sociales más sólidas, amistades más auténticas y verdaderas. ¿En qué hemos fallado? En que consideramos que las comunicaciones digitales, cuatro mensajes y tres likes, son suficientes para crear un vínculo humano. Esta es la explicación fina, la explicación más breve es que nos hemos vuelto tontos.

Lo pagaremos con los años. Porque las relaciones superficiales no perduran. Las famas en las redes sociales se esfuman. Los amigos virtuales desaparecen sin avisar y cuando los necesitas no están.

Vuelve a lo original

Queda con tus amigos para tomar café, para comer, para dar un paseo. Llama a la puerta de casa de un amigo para simplemente saludar, regalarle un trozo de bizcocho que has hecho y para proponerle quedar un día a comer. Déjate de historias y respetos. No le va a molestar a nadie que un amigo le llame un día, ya sea al teléfono o al mismo timbre. Y si le molesta es que no es tu amigo, fácil. Otra cosa sería que llames a las tres de la mañana, eso puede ocasionar algún rencor.

Y esto es completamente distinto a poner un WhatsApp. Y aún habrá quien diga que la mensajería instantánea ha venido a sustituir las antiguas cartas. Mentira. Las cartas que la gente se escribía antes eran extensas, profundas y generaban vínculo. Los mensajes de hoy son breves, fríos, superficiales y generan ruido. No es lo mismo una carta que un WhatsApp. Ni tiene la misma carga emotiva, ni requiere el mismo esfuerzo por parte del emisor, ni la misma emoción por parte del receptor.

Lo de siempre

Vuelve a lo de siempre, la vida es más sencilla. Apaga el móvil. Olvídate de las pantallas y busca las relaciones humanas auténticas. Ese es el verdadero salto de calidad en tu vida.