A la próxima no me pasa esto

27 Jan 2025 · Filosofia

Piénsalo un momento, cuantas veces te ves haciendo algo de nuevo de lo que ya te habías arrepentido antes. A mí me pasa, siempre digo “esto la próxima vez digo que no” y cuando llega la próxima vez, no me acuerdo y digo un rotundo “sí”… 🤦‍♂️

Sería idóneo tener una especie de recordatorio, de alarma, que la puedas configurar para no volver a cagarla en el futuro. A mí me ahorraría más de un dolor de cabeza. Pero como esto no existe, podemos hacer algo que se le parece, y que puede simplificarte mucho la vida.

🫵De mí para mí

Una cosa que me funciona muy bien, es programarme emails a mí mismo, o anotar cosas para mí en páginas futuras de mi libreta. Y lo hago para recordarme cosas importantes, pero también para recordarme sensaciones.

Por ejemplo, un mail para dentro de un mes que me recuerde lo bien que lo pasé la última vez que fuimos a comer de pícnic en familia a un merendero al aire libre. Puede sonar absurdo, pero cuando recibo el mail, es como que un resorte salta en la memoria y me anima a pensar en planear otra comida así.

La base es recordarnos sensaciones, buenas y malas, para tener de alguna forma actualizada la “memoria”. Con las malas sirve igualmente. Por decir algo, recordarte lo mala idea que fue salir en hora punta de la operación salida de las vacaciones, para que lo leas una fecha cerca a las próximas vacaciones, ayudará a planificar el viaje de otra forma… o no, hay que tener en cuenta que el ser humano es bastante testarudo.

El funcionamiento del cerebro es asombroso y, las cosas malas, con el paso del tiempo, tiende a presentárnoslas como no tan malas, las suaviza de alguna manera. Es una especie de autodefensa, y está muy bien. Pero para ciertas cosas es buena idea que nos recuerde con claridad lo mala idea que fue tal cosa. Para eso le ayudamos con un mail, una anotación en una página futura de la agenda…

Cien años de soledad 🤓

Si has leído 100 años de soledad (desde mi punto de vista hay que leer esta maravilla una vez cada dos años mínimo) todo esto te recordará a cuando empiezan a perder memoria por la falta de sueño:

“Lo que más les preocupaba no era el hecho de no poder dormir, porque sabían que en último caso podían vivir sin dormir, sino que la preocupación les produjera un trastorno grave de la memoria. Estaban tan pendientes del problema que a veces olvidaban el nombre de las cosas o confundían los episodios de su vida. Para remediarlo, José Arcadio Buendía se le ocurrió marcar cada cosa con su nombre: mesa, silla, reloj, puerta, pared, cama, cacerola. Fue al corral y marcó los animales y las plantas: vaca, chivo, puerco, gallina, yuca, malanga, guineo. Poco a poco, estudiando las infinitas posibilidades del olvido, llegó a la conclusión de que llegaría el día en que las cosas carecieran de identificación por sus nombres, de manera que les puso además de su nombre un letrero explicativo: ‘Esta es la vaca, hay que ordeñarla todas las mañanas para que produzca leche, y la leche hay que hervirla para mezclarla con el café y hacer café con leche’. Así continuaron viviendo en una realidad escasa y precaria, que les permitía conservar apenas el sentido de la orientación.”

Pues con el futuro es un poco lo mismo, si no ponemos nombres a las sensaciones del presente y un letrero explicativo, para leerlo dentro de un tiempo, nos terminaremos olvidado o al menos distorsionando esa sensación.

No se trata de anotar todo, como en Macondo, solo aquello que nos importa mucho.

¿Has probado a hacerlo alguna vez? Te leo en los comentarios 😉. No olvides suscribirte si no lo has hecho ya y recomendar Memento Natura a tus amigos, es la mejor forma de apoyarnos.